Nueva Frontera

lunes, abril 25, 2005

LITERATURA: R.A. Salvatore



Ya os comenté que hablaríamos de este pavo en alguna ocasión. Para los que nunca hayan oido hablar de él, aquí mostramos una mini-biografía:

Bob Salvatore nació en Massachussets en 1959. Su pasión por la fantasía, y por la literatura en general, comenzó durante sus años de estudiante de segundo año de la universidad cuando le dieron una copia del Señor de los anillos de J.R.R. Tolkien como regalo de Navidad. Pronto cambió puntualmente a su orientación de ciencias de la informática al periodismo. Él recibió la licenciatura de primer grado de estudios en comunicaciones de universidad del estado de Fitchburg en 1981, entonces volvió a la carrera de estudios que el siempre valoró, que siempre quiso. Comenzó a escribir seriamente en 1982, realizando el manuscrito que se convirtió en "Ecos de la cuarta magia". Su primera novela publicada fue "The crystal shard" (la piedra de cristal) de TSR en 1988. Durante este tiempo, Bob ha publicado numerosas novelas, incluyendo la "New york Times Bestelling", "The halfling's gem", "Sojourn" y "The legacy", el primer gran trabajo para Bob y para TSR. Bob llevó a cabo muchos trabajos durante esos primeros años como escritor, asentándose finalmente (mucho a nuestro agrado) para escribir a tiempo completo en 1990. R.A. Salvatore es mas bien conocido como el creador del elfo oscuro Drizzt, uno de los personajes más queridos de género fantástico. Un total de mas de tres millones de novelas de R.A. Salvatore se han vendido y blablabla...

Espectacular, ¿eh? Bueno, vamos a activar el chequeo de realidad: El Salva no es un mal tipo pero al menos su inmortal obra Trilogía del elfo oscuro no la regalaría a ningún amigo. Eso de que Drizzt sea uno de los personajes más queridos del género fantástico es desgraciadamente verdad.

Veréis, imaginad un mundo donde los pocos elfos que no han salido del armario viven bajo tierra y son todos sin excepción unos hijos de la gran puta de mucho cuidado, capaces de atropellar a su madre por una cerveza para luego venderla. Conclusión: Salva por un momento describió a la sociedad drow como un reflejo exacto y perfeccionado de la sociedad de hoy en día.

Pero justo después del prólogo se jodió el tema, tuvo que inventarse a un inútil de ojos lila llamado Drizzt, un estereotipo del típico elfo homosexual que todos conocemos habitualmente. Por un momento esperaría una larga descripción de todas las torturas y severos correctivos que padecería Drizzt para llevarlo por el camino recto, pero...

Se jodió el tema, no me pude creer que Salva creara un mundo tan guay sólo para hacer de protagonista a un pollo que no se ve encajado en dicha sociedad. Si analizamos la frase anterior, seguramente nos habría pasado por la cabeza que dicho libro fue escrito indudablemente por una mujer, probablemente inglesa, cuando tenía la regla.

¡Y que no se nos pase por alto la riqueza literaria de Salva! Para que os hagáis una idea, si Salva se dedicara a escribir novelas románticas, le quedaria una cosa más o menos como esto:

- ¡Hazme mujer, Eduardo!

Al oir estas palabras Eduardo se encaramó al armario cual gracia felina con una elegancia que ni la de un funambulista rumano. Una vez en lo alto, su mirada de lince, más aguda que la de un teodolito topográfico valoro la altura, la velocidad del viento, la presión atmosférica y temperatura para realizar el mejor salto del tigre que jamás se hubiera visto en todo el universo.

Antes de que nadie se diera cuenta, ya estaba surcando los aires más raudo que cuando el viento sopla huracanado. Dando varios tirabuzones sobre si mismo, los calzoncillos le desparecieron como por arte de magia aunque en realidad se los quitara mientras volaba. En un chasqueo de dedos lanzó el preservativo al vacío para que después se insertara el sólo en su enorme cimbrel con tal precisión que ni con un GPS militar manejado por un neurocirujano hubiera obtenido mejores resultados.

Al llegar, a su objetivo, el monte de venus regurgitó esparciendo todo el magma por la ladera retumbando los cimientos de la tierra. Y es que no hay nadie como Eduardo que pueda igualar sus saltos del tigre...

Pues sería mas o menos así. En los libros de Salva, el protagonista es tan sobrao y todo lo que hace es tan sumamente calculado y perfeccionado, que parece que la novela haya sido escrita por un Mac. Y lo peor es que Salva procura que hasta la situación más tranquila como un simple almuerzo se convierta en algo frenético e imprevisible. En definitiva, un autor recomendado para hipertensos.